Mientras tú duermes, la inteligencia artificial (IA) continúa mejorando sus capacidades. ¿Renunciarías a mejorar las tuyas por medio de la IA simplemente porque tienes miedos o barreras mentales para usarla? Esa pregunta sobrevoló durante la intervención del experto en inteligencia artificial Fernando de la Rosa en la sesión del Ciclo DisruptIA de Sabadell Forum, organizado por el equipo de Inteligencia Artificial y Datos.

El creador del blog Titonet lanzó una idea para la reflexión: la IA no debe entenderse como una simple herramienta, sino como una capacidad que transforma nuestra forma de pensar y que establece nuevas lógicas a través de la conversación con la propia tecnología. Este enfoque invita a repensar el papel de la inteligencia artificial no solo como apoyo técnico, sino como un catalizador de cambio cognitivo y cultural dentro de las organizaciones.


Romper miedos para avanzar

Uno de los mensajes más insistentes de De la Rosa fue la necesidad de romper con los miedos -como que la IA eliminará nuestro puesto de trabajo- y barreras mentales diversas que frenan la adopción de la IA. “No se trata de saber programar, sino de cambiar la forma en que pensamos los problemas”, explicó. El quid de la cuestión radica en entender que la IA no sustituye, sino que amplía nuestras capacidades, y que su uso exige una nueva mentalidad basada en la experimentación, la conversación y la lógica adaptativa.

 

TDH, una regla práctica para aplicar la IA

Para facilitar la integración de la IA en entornos empresariales, De la Rosa propuso una regla sencilla pero poderosa que él mismo se aplica, el TDH (Tareas, Datos y Herramientas). El proceso consiste en identificar las tareas que se quieren mejorar, continúa con la recopilación y estructuración de los datos necesarios, y finaliza con la elección de la herramienta adecuada. Esta secuencia evita caer en la trampa, en opinión del ponente de DisruptIA, de adoptar tecnología sin propósito claro.

 

Radiografía del uso real de la IA

Durante la sesión, De la Rosa compartió los resultados de un estudio realizado por su empresa a más de 5.000 profesionales sobre el uso de la inteligencia artificial. Los datos revelan un panorama en evolución:

  • Solo un 4 % de los encuestados utiliza la IA de forma intensiva y transversal en su trabajo diario.
  • Un 20 % la ha probado en tareas concretas, como generación de textos o análisis de datos.
  • El 76 % restante aún no ha incorporado la IA de forma significativa, principalmente por desconocimiento, falta de formación o miedo al cambio.

Estos resultados refuerzan la idea de que el reto no es solo tecnológico, sino sobre todo cultural y formativo, y demuestra una vez más que la tecnología siempre va por delante de las personas y la capacidad de las empresas. No obstante, la ola o transformación que ya estamos experimentado es tan grande a todos los niveles que nadie puede dormirse en los laureles o mirar hacia otro lado como si el proceso no le afectase.


Pensar distinto, pero también con sentido crítico

El creador de Titonet también advirtió sobre una característica común de los modelos de IA actuales: están diseñados para ofrecer respuestas, incluso cuando no tienen certeza de su veracidad. “La IA busca satisfacer al usuario/a, aunque eso implique inventar una respuesta plausible”, explicó. Por eso, subrayó la importancia de mantener una actitud crítica, ya que no todo lo que dice la IA es cierto, y es responsabilidad del usuario/a validar la información.

 

Conclusión: una nueva lógica para una nueva era

La intervención de Fernando de la Rosa se puede sintetizar en un mensaje claro: la inteligencia artificial no es solo una cuestión de software, sino de mentalidad. Adoptarla implica aprender a pensar de otra manera, a conversar con la tecnología y a integrar nuevas lógicas en la toma de decisiones. En un entorno donde el cambio es constante, desarrollar esta capacidad puede marcar la diferencia entre adaptarse o quedarse atrás.