CIONET Barcelona Tech Quest 2026 reúne en Sant Cugat a líderes tecnológicos para debatir sobre activos digitales, ciberseguridad, Inteligencia Artificial y el papel de la tecnología en los consejos de administración. Una jornada con una idea transversal: el reto ya no es saber qué puede hacer la tecnología, sino decidir qué estamos dispuestos a cambiar para aprovecharla.
La tecnología lleva años prometiendo transformar las empresas. Ahora empieza a transformar también la manera en que estas toman decisiones, gestionan sus riesgos y organizan el trabajo. Esa fue una de las ideas centrales de la tercera edición de CIONET Barcelona Tech Quest, celebrada el pasado 6 de octubre en la sede de Banco Sabadell, en Sant Cugat del Vallès.
Bajo el lema «Más allá del hype: de la estrategia a la realidad», la jornada reunió a líderes tecnológicos para abordar cuatro grandes cuestiones que acabaron convergiendo en una misma pregunta: ¿cómo pasar de experimentar con la tecnología a rediseñar la empresa para aprovechar todo su potencial?
Un futuro del dinero y de los pagos más fragmentados
La jornada arrancó con el debate sobre el futuro de los pagos. Roger Olivet, de Banco Sabadell, planteó un escenario en el que el efectivo y las tarjetas convivirán con nuevas alternativas como el euro digital, las stablecoins y los depósitos tokenizados. Este escenario apunta a un ecosistema de pagos más fragmentado, en el que ciudadanos y empresas podrán elegir distintas soluciones según factores como el coste, la velocidad, la seguridad o el alcance.
Por su parte, Carlos Conesa, del Banco de España, abordó el euro digital como una alternativa digital al efectivo. La propuesta permitiría realizar pagos entre particulares, en comercios físicos y en el comercio electrónico, con alcance paneuropeo, sin que ello implique necesariamente sustituir al dinero físico.
La cuestión, por tanto, no es solo qué nuevas formas de dinero estarán disponibles, sino qué infraestructuras permitirán utilizarlas y qué margen de autonomía tendrá Europa para desarrollar sus propios sistemas.
La IA redefine el mapa de la ciberseguridad ofensiva y defensiva
La velocidad de evolución tecnológica volvió a situarse en el centro del debate sobre seguridad. Joan Puig, CISO de Banco Sabadell, y Javier Galindo, CISO de Moeve, analizaron cómo la inteligencia artificial acelera tanto las capacidades ofensivas de los ciberdelincuentes como las herramientas defensivas de las empresas.
Los ponentes señalaron que la ventana de tiempo para reaccionar ante una amenaza se ha reducido drásticamente:
- Ataques tradicionales: En episodios históricos como WannaCry (2017), transcurrían meses entre la publicación de una vulnerabilidad y su explotación masiva.
- Ataques actuales: Con la ayuda de la IA, la explotación de vulnerabilidades y los ataques de ingeniería social (mediante phishing hiperpersonalizado, deepfakes o voces sintéticas) se producen en cuestión de horas.
Frente a esta realidad, la respuesta no es frenar la adopción de la IA, sino acompañarla con criterios de seguridad claros, haciendo que el rol del CISO evolucione de un perfil de control a un facilitador de la innovación segura.
El verdadero salto: ¿Y si la empresa pudiera aprender?
Fernando Herrera, cofundador de Firemind, planteó una pregunta que resume buena parte del debate: «Todas las personas en nuestras organizaciones están utilizando la IA, pero la pregunta es: ¿está utilizando IA la empresa?»
Muchas organizaciones siguen estructuradas para mover información entre personas, sin embargo, una parte importante del conocimiento continúa dependiendo de la experiencia acumulada por los empleados. Herrera propuso explorar qué ocurriría si la propia organización pudiera aprovechar ese conocimiento para aprender y actuar de forma más autónoma.
El planteamiento va más allá de añadir agentes de IA a los procesos existentes. Se trata de darles capacidad para recibir una alerta, analizarla, decidir cómo actuar y ejecutar una respuesta dentro de los límites definidos. La ambición es que la IA no se limite a asistir a los empleados, sino que permita replantear cómo se distribuye y se ejecuta el trabajo.
Del potencial tecnológico al cambio real
La jornada dibujó un escenario en el que los pagos digitales, la ciberseguridad y la inteligencia artificial están modificando las condiciones en las que operan las empresas. Pero también dejaron una cuestión de fondo: disponer de nuevas capacidades tecnológicas no garantiza, por sí solo, una transformación.
Aprovecharlas exige revisar procesos, anticipar riesgos, desarrollar nuevas formas de colaboración y conectar las decisiones tecnológicas con la estrategia empresarial.
Ir más allá del hype significa dejar de preguntarse únicamente qué puede hacer la tecnología y empezar a decidir qué debe cambiar en la organización para aprovecharla.