El fraude digital ya no es una amenaza lejana, es una realidad cotidiana. La tecnología nos ha hecho la vida más fácil, pero también ha dado lugar a engaños cada vez más sofisticados. Por ello, la cuestión ya no es si existen las ciberamenazas, sino si estamos preparados para detectarlas a tiempo.
Todos, sin excepción, estamos expuestos. Por eso, la prevención y la adopción de hábitos digitales responsables se han convertido en la primera línea de defensa. Alejandro Romero, director de Seguridad en Proyectos de Banco Sabadell, y David Armengol, director de Fraude Transaccional de Banco Sabadell, analizan en una nueva sesión de Sabadell Hub Empresa cómo operan las redes fraudulentas actuales y qué señales nos permiten detectarlas a tiempo.
De estafas simples a ataques cada vez más sofisticados
Uno de los principales cambios en los últimos años es la evolución de los fraudes. Si antes eran más fáciles de identificar, en la actualidad se apoyan en tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA) para resultar mucho más creíbles y personalizadas.
Esto aumenta su eficacia y los hace más difíciles de detectar. Ante este escenario, la mejor defensa sigue siendo la formación y la capacidad de reconocer patrones sospechosos.
Ciberfraude: qué es y cómo protegernos ante las nuevas amenazas
Los fraudes financieros más comunes en la actualidad
Aunque las técnicas evolucionan, muchas de las estafas más frecuentes comparten un mismo objetivo: manipular al usuario para que facilite información o realice una acción.
¿Conoces las estafas más comunes? Te dejamos un repaso para que no se te escapen:
- Phishing, smishing y vishing: son técnicas de ingeniería social que buscan engañar a la víctima para que comparta información sensible como contraseñas o datos bancarios. El phishing se realiza por email, el smishing por SMS y el vishing mediante llamadas telefónicas. Los atacantes suelen hacerse pasar por entidades legítimas para generar confianza y urgencia.
- Fraude del CEO o del proveedor: consiste en enviar comunicaciones falsas suplantando a directivos o proveedores para solicitar transferencias o cambios en datos de pago. El estafador investiga previamente la organización para hacer mensajes creíbles y convincentes. Suele dirigirse a empleados con capacidad de realizar pagos o gestionar facturas.
- Suplantación de identidad: implica hacerse pasar por otra persona o entidad utilizando datos robados o falsificados. Los delincuentes pueden abrir cuentas, contratar servicios o cometer delitos en nombre de la víctima. Este fraude puede causar perjuicios económicos, legales y reputacionales significativos.
- Fraude en comercio electrónico: se produce cuando se engaña a usuarios en transacciones online, ya sea vendiendo productos inexistentes o manipulando pagos. Puede incluir tiendas falsas, productos falsificados o el robo de datos de tarjetas. Es frecuente en plataformas de compraventa y sitios web no verificados.
- Estafas de inversión y criptomonedas: ofrecen oportunidades de inversión con promesas de alta rentabilidad y bajo riesgo, que en realidad son fraudulentas. Suelen utilizar redes sociales, webs falsas o recomendaciones aparentes de expertos para captar víctimas. En el ámbito cripto, es común que los fondos desaparezcan sin posibilidad de recuperación.
Un riesgo que nos afecta a todos: Empresas y ciudadanos
Uno de los errores más comunes es pensar que estas ciberamenazas sólo afectan a personas con pocos conocimientos digitales. La realidad es que cualquier usuario puede ser objetivo de un ataque, independientemente de su experiencia.
Las empresas también están expuestas, ya que manejan grandes volúmenes de datos, operan con sistemas interconectados y dependen de terceros, lo que amplía su superficie de ataque y las convierte en objetivos especialmente atractivos para los ciberdelincuentes.
Por eso, el factor humano sigue siendo determinante. Mantener una actitud crítica, verificar la información y estar alerta ante comportamientos inusuales marca la diferencia entre caer en el engaño o evitarlo.
“En un entorno donde la tecnología avanza al mismo ritmo que las amenazas, anticiparse, formar a las personas y reforzar la seguridad ya no es una opción, sino una necesidad estratégica para cualquier empresa”. — David Armengol, Gestión del Fraude en Banco Sabadell.
David Armengol, Gestión del Fraude en Banco Sabadell.